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Antipsicóticos en Atención Primaria
José Sanfélix Genovés* Raquel Benavent
Campos** Hilario Benlloch Nieto***
*Médico de familia. Centro de Salud “Nazaret”. Valencia **Residente
3er año Medicina Familiar y Comunitaria. Centro de Salud “Nazaret”.
Valencia ***Médico de familia. Servicio de Urgencias Hospital Clínico
Universitario. Valencia
Introducción
La utilización de agentes psicoactivos, ha sido desde siempre una práctica común del ser humano y se ha venido utilizando, en general, para modificar la conducta con dos fines: para aliviar trastornos mentales o, con fines religiosos, lúdicos etc. A partir de la mitad del decenio de 1950, a raíz de la síntesis de la clorpromazina por Charpentier, se marca el punto de partida de la psicofarmacología moderna, se establece la eficacia clínica de muchos de estos agentes, surgiendo una etapa revolucionaria en la terapéutica psiquiátrica que se prolongó durante más de un decenio y que ha venido experimentado una innovación sostenida hasta la actualidad. Los antipsicóticos, más conocidos como neurolépticos y mal llamados tranquilizantes mayores, son un grupo heterogéneo de fármacos con la capacidad de sedar, tranquilizar y atenuar la conducta agresiva y que, manteniendo intactas las funciones intelectuales superiores, mejoran la agitación, el pensamiento y la conducta extraña del paciente psicótico. Al mismo tiempo, y lamentablemente, estos fármacos reducen la iniciativa y el interés por el ambiente, y disminuyen las manifestaciones de emociones y afecto. El termino neuroléptico se acuñó para diferenciar los efectos de la clorpromazina y la reserpina con relación a otros depresores del SNC, estableciendo como síndrome neuroléptico la supresión de los movimientos espontáneos y de las conductas complejas en pacientes psiquiátricos, a la vez que conservan intactos los reflejos raquídeos y las conductas nociceptivas de evitación no condicionadas. Los antipsicóticos pese a la heterogeneidad de su naturaleza química poseen un mecanismo de acción común bloqueando los receptores D2 dopaminérgicos cerebrales e inactivando la neurotransmisión de dopamina en la porción anterior del encéfalo. Algunos antipsicóticos, sobretodo, los más recientes, también interactúan con los receptores 5-HT2 serotoninérgicos y a-adrenérgicos, lo que le confieren algunas características diferenciales de los antipsicóticos clásicos. Si bien, los antipsicóticos son, en general, prescritos por primera vez por los psiquiatras, sus especiales características en relación a su uso crónico, cumplimiento terapéutico, efectos adversos e interacciones, confieren al médico de familia un papel relevante en el manejo adecuado de este tipo de fármacos.
Clasificación
La acción antipsicótica y los efectos secundarios extrapiramidales han sido clásicamente (típicamente) relacionados con el bloqueo de los receptores D2 dopaminérgicos de los neurolépticos. Al aparecer nuevos fármacos antipsicóticos con características propias, entre ellas los pocos efectos extrapiramidales, se les ha agrupado bajo la denominación de antipsicóticos atípicos. Sería un error incluir en los atípicos, clásicos antipsicóticos sin efectos extrapiramidales como las ortopramidas, por tanto, y de acuerdo a la clasificación que hace el Consejo Oficial del Colegio de Farmacéuticos, entenderemos como antipsicótico atípico aquel que bloquea simultáneamente otros receptores además de los dopaminérgicos D2, como son los serotoninérgicos 5HT2, muscarínicos, a-adrenérgicos, H1 de la histamina , etc., y de los que cabe esperar:
Efectos extrapiramidales mínimos o nulos
Acción sobre los síntomas positivos (como los típicos) y negativos de la esquizofrenia*.
Ser eficaces en cuadros esquizofrénicos refractarios a antipsicóticos típicos
Además de esta clasificación en antipsicóticos típicos y atípicos, existen otras, atendiendo a su estructura química y /o a su potencia. Clasificaciones de escaso valor clínico, ya que, debido a la gran variabilidad individual en la respuesta a los antipsicóticos típicos, el criterio de elección del fármaco se debe basar fundamentalmente en la familiaridad del médico prescriptor con el antipsicótico y el antecedente de buena respuesta del paciente o familiares a un antipsicótico determinado, ajustando posteriormente la dosis en función de la respuesta clínica y de la intensidad de los efectos extrapiramidales. Los antipsicóticos atípicos deberían sólo utilizarse ante el fracaso de al menos dos antipsicóticos típicos, bien por falta de respuesta clínica o por la aparición de efectos extrapiramidales severos, los más conocidos son: la clozapina, la olanzapina y la risperidona. El principal problema de la clozapina es que puede producir neutropenia o agranulocitosis (1%) y que requiere, por tanto, un seguimiento especial. La risperidona no parece producir agranulocitosis y con la olanzapina solo se ha observado algún caso de leucopenia. No obstante, hay poca experiencia clínica y no es posible hacer comparaciones fiables entre ellos. Con los antipsicóticos típicos, hay más experiencia, sus principales efectos, así como los de los atípicos, viene reflejados en la tabla 1.
Efectos adversos
Los antipsicóticos son agentes con un alto índice terapéutico, y, por tanto, su uso puede considerarse muy seguro, aunque no están exentos de numerosos efectos adversos que suelen deberse a sus múltiples acciones farmacológicas (SNC, aparato.cardiovascular, SNA, funciones endocrinas). Estos efectos han sido parcialmente reflejados en la tabla 1 y ahora pasamos a revisarlos más detalladamente.
Síndromes neurológicos (tabla 2)
Son particularmente relevantes durante el tratamiento con agentes de alta potencia. El no prevenir los síndromes neurológicos nos va a complicar enormemente el empleo de estos fármacos.
Efectos anticolinérgicos
Se producen tanto por el uso de los propios neurolépticos como por los anticolinérgicos asociados para evitar los efectos extrapiramidales. En la tabla 1 aparece reflejada su frecuencia de aparición. Los más importantes son disminución de salivación, sudoración, secreciones bronquiales y motilidad intestinal, alteraciones de la micción, midriasis y alteraciones de la acomodación, trastornos de la concentración, atención y memoria.
Hipotension Ortostática
Producida por bloqueo a1-adrenérgico. Está contraindicada la adrenalina para tratar los casos graves de hipotensión arterial porque es agonista a y b, y en presencia de bloqueo a sólo se manifestaría el efecto b, agravándose la hipotensión.
Discrasias sanguíneas
Puede aparecer leucocitosis, leucopenia, eosinofilia y, en los casos más graves, agranulocitosis, en particular, cuando se administra clozapina y, menos a menudo, con las fenotiacinas de baja potencia.
Reacciones cutáneas
Son frecuentes las reacciones de hipersensibilidad a las fenotiacinas entre la 1ª y 8ª semanas de tratamiento, que desaparecen al suspenderlo y pueden no reaparecer con la reintroducción. También aparecen reacciones de fotosensibilidad que semejan quemaduras solares graves. En tratamientos crónicos con fenotiacinas de escasa potencia a altas dosis se induce pigmentación gris azulada.
Reacciones oculares
En tratamientos prolongados con clorpromazina, se observa con frecuencia queratopatía epitelial y opacidades en la córnea y cristalino, que tienden a desaparecer con lentitud tras la interrupción del fármaco. Con dosis de tioridazina superiores a 1000mg/día se han informado casos de retinopatía pigmentaria.
Ictericia
Es una manifestación de hipersensibilidad descrita fundamentalmente con la clorpromazina y producida por una infiltración eosinófila del hígado, pudiendo existir fenómeno de desensibilización con la utilización repetida, y pudiendo no reaparecer, en caso de reintroducción del fármaco.
Efectos cardíacos
Pueden aparecer alteraciones electrocardiográficas del intervalo QT y de la onda T, siendo la Tioridazina el agente más cardiotóxico. Se han informado casos de arritmia y muerte súbita en tratamientos antipsicóticos.
Efectos endocrinos
Con el uso de fenotiacinas, ortopramidas y pimozida puede aparecer hiperprolactinemia, manifestada como ginecomastia, galactorrea, amenorrea, aumento ponderal, disminución de la líbido o impotencia. Además la Tioridazina puede producir priapismo y eyaculación retrógrada dolorosa.
Interacciones
Antipsicóticos típicos
| FARMACOS INTERACTUANTES | EFECTOS ADVERSOS | |
| Ortopramidas (sulpiride) | Depresores del S.N.C. | Potencia la acción sedante |
| Sales de litio | Se potencia la toxicidad de ambos | |
| Sucralfato y antiácidos con aluminio magnesio | Disminuye su absorción oral | |
| Fenotiacinas | Alcohol | Se puede potenciar la toxicidad de ambos |
| Antiácidos | Disminuyen su absorción | |
| Anticolinérgicos | Disminuyen el efecto de las fenotiacínas | |
| Antidepresivos (ISRS) | Pueden potenciar la toxicidad de los antipsicóticos | |
| Antidepresivos tricíclicos | Pueden potenciar la acción y la toxicidad de los antidepresivos tricíclicos | |
| Antidiabéticos orales | Disminuyen la acción de los ADO | |
| Barbitúricos | Disminución del efecto fenotiacínico | |
| Betabloqueantes | Se potencia la toxicidad de ambos | |
| Cimetidina | Potencia la acción de los antipsicóticos | |
| Fenitoina | Pueden potenciar la toxicidad de la fenitoina | |
| Levodopa | Disminuyen el efecto de ambos | |
| Litio | Aumento de la neurotoxicidad y disminución del efecto fenotiacínico | |
| Metildopa | Disminuye el efecto de la metildopa | |
| Metoclopramida | Priapismo con la tioderazina | |
| Valproico, ácido | Aumento de la toxicidad del valproico | |
| Vitamina C | Disminución del efecto fenotiacínico | |
| Butirofenonas (Haloperidol) | Alcohol | Pueden potenciar la toxicidad del haloperidol |
| Anticolinérgicos | Disminuyen el efecto del haloperidol y pueden aumentar la toxicidad de los anticolinérgicos | |
| Antidepresivos (ISRS) | Pueden potenciar la toxicidad del haloperidol | |
| Antidepresivos tricíclicos | Pueden potenciar la acción y la toxici dad de los antidepresivos tricíclicos | |
| AINE (indometacina) | Pueden potenciar la toxicidad del haloperidol | |
| Barbitúrico | Disminución del efecto del haloperidol | |
| Betabloqueantes | Hipotensión grave | |
| Carbamazepina | Disminución del efecto del haloperidol | |
| Fenitoina | Disminución del efecto del haloperidol | |
| Isoniazida | Potenciación de la toxicidad del haloperidol | |
| Litio | Se puede potenciar la toxicidad de ambos | |
| Metildopa | Pueden potenciar la toxicidad del haloperidol | |
| Metoclopramida | Distonía y parkinsonismo al disminuir o interrumpir la dosis de metoclopramida | |
| Rifampicina | Disminución del efecto del haloperidol | |
| Pimozida | Antidepresivos (ISRS-fluoxetina) | Pueden potenciar la toxicidad de la pimozida |
| Trimetroprim-sulfametoxazol | Disminución del efecto de la pimozida A |
Algunas peculiaridades en el manejo terapéutico
Bibliografía

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