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Sociedad Valenciana de Medicina Familiar y Comunitaria
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Editorial

Las enfermedades infecciosas en Atención Primaria. Mejorar su manejo, utilizar adecuadamente los antimicrobianos


En los últimos 20 años la enfermedad infecciosa reaparece como problema de salud pública de primer orden a nivel mundial. Las enfermedades infecciosas comunitarias mas comunes en nuestro medio constituyen un importante problema de salud pública ya que si bien en la mayoría de los casos no revisten. gravedad y su contribución a la mortalidad no es importante (excepto en ancianos y grupos de alto riesgo, estas enfermedades consumen un elevado número de recursos asistenciales, tanto por ser la patología extrahospitalaria aguda más frecuente (supone una de cada tres consultas en pacientes adultos y hasta el 75 % de la consultas en pediatría) como porque en su manejo se produce frecuentemente una utilización inadecuada de antimicrobianos, que contribuye al origen de los problemas que existen en nuestro pais de resistencias bacterianas y sensibilidad a los antibióticos.

Además, si bien esto es cierto para la mayoría de enfermedades transmisibles, en las dos últimas décadas nos enfrentamos con enfermedades infecciosas que por su gravedad sus dificultades de control, su contribución a la mortalidad y al incremento de costos de la atención sanitaria, determinan definitivamente que las enfermedades infecciosas sean un reto actual para la salud pública también en los países desarrollados. Nos referimos aquí a1 hecho ya conocido del surgimiento de nuevas enfermedades como son la infección por el VIH, las hepatitis por virus C, D y E., y al resurgimiento con fuerza de otras que se consideraban controladas como es el caso de la tuberculosis, los brotes nosocomiales de tuberculosis multirresistente a fármacos, descritos tanto en EEUU como en Europa (Reino Unidos, Italia y España). la fascitis necrosante en Europa, o la difteria en la Federación Rusa y Ucrania.

En el caso de las enfermedades infecciosas comunitarias mas comunes, hay que señalar que suelen ser benignas, de comienzo agudo, con manifestaciones locales, que orientan al médico de familia en la búsqueda del diagnóstico más probable; aunque un pequeño porcentaje se cronifiquen o revistan gravedad. En un porcentaje elevado de los casos son enfermedades agudas y autolimitadas que, en muchas ocasiones, por su origen no precisan tratamiento antimicrobiano y en otras, a pesar de lo que en principio podría suponerse por su etiología, no hay acuerdo definitivo acerca de la efectividad del tratamiento con antibióticos (como es el caso en las otitis medias y las sinusitis).

Todos los expertos y numerosos estudios coinciden en la elevada e incorrecta utilización que de los antibióticos se realiza en nuestro país. Así, en una encuesta de ámbito estatal realizada en España en 1994, sobre 48.076 pacientes vistos en Atención Primaria(AP), se prescribieron antibióticos en los dos tercios de los casos que fueron diagnosticados de alguna infección, considerándose que las prescripciones fueron inapropiadas en el 36quote 5 % de los casos. España, desde hace tiempo, se sitúa como uno de Ios mayores consumidores de antibióticos de Europa, de ahí que las resistencias bacterianas sean mucho mayores que en la mayoría de países de nuestro entorno, resistencias que además exportamos como es el caso del neumococo resistente a la penicilina.

Por otra parte, el uso elevado de los antibióticos va unido al empleo incorrecto que se hace de los mismos. A modo de ejemplo, en un estudio reciente de la Sociedad Española de Quimioterapia se concluye que un 56% de los españoles utiIiza los antibióticos de forma incorrecta un 50% no cumple adecuadamente el tratamiento prescrito; un 42% de los hogares tiene en sus botiquines algún antibiótico que se utiliza sin consejo médico. Las infecciones en AP casi siempre han de ser tratadas de forma empírica, por dificultad de acceso o de rapidez a los estudios microbiológicos correspondientes.

Este tratamiento empírico ha de estar basado en:

  1. La etiología más probable del proceso.
  2. La sensibilidad esperada de los patógenos involucrados.
  3. Los resultados de eficacia clínica obtenidos en situaciones similares.

Teniendo en cuenta estos aspectos, el tratamiento puede ser tan seguro como el que se realiza a través de los estudios microbiológicos. Las pautas terapéuticas empíricas no pueden ser inamovibles ni permanentes; es necesario revisarlas periódicamente ya que debemos considerar los cambios que se producen en los patrones de sensibilidad/resistencia de los gérmenes más frecuentes en las infecciones respiratorias y urinarias, porque además surgen nuevos gérmenes y constante- mente aparecen nuevos antimicrobianos, algunos de los cuales aportan indudables ventajas de actividad, farmacocinética o tolerancia sobre los existentes.

Además en la utilización de antibióticos en AP deberemos tener en cuenta que:

  1. Su empleo ha de estar indicado.
  2. Debe elegirse el más adecuado.
  3. Ha de administrarse por la via idónea.
  4. Deberá dosificarse correctamente.
  5. Se administrará el tiempo que sea necesario para conseguir la curación.

Queremos insistir en la necesidad del desarrollar una política de manejo adecuado de la infección y de los antimicrobianos en Atención Primaria, tal como se ha realizado en los hospitales, a través de diferentes instancias y con un apoyo instituciona1 claro. Política que debería contemplar: la difusión y actualización de los protocolos de manejo y tratamiento tanto de las infecciones comunitarias mas prevalentes como de las infecciones emergentes y reemergentes de importancia comunitaria (SIDA, hepatitis C, TBC, neumococcias resistentes a penicilinas etc.); la actualización de conocimientos sobre la situación epidemiológica de dichas enfermedades; la mejora del acceso de los médicos de Atención Primaria a los métodos diagnósticos microbiológicos, a su uso racional y a los datos loca- les de etiología y resistencias bacterianas.

Para todo ello es necesario poner en juego una adecuada coordinación/comunicación con Atención Especializada y Salud Pública. Hay que resaltar, finalmente, lo relevante que es la adopción de políticas claras y comprometidas por parte de los responsables de los dispositivos de Salud Pública y Atención Sanitaria para que, además de los recursos asistenciales, también los farmacéuticos favorezcan el uso racional de los antibióticos, incorporando un mayor rigor cuando se les pida consejo acerca de su uso e intenten evitar la automedicación, y que la industria farmaceútica disminuya la presión que ejercen sobre los anteriores colectivos a la hora de "vender" sus productos. Nuestro grupo de trabajo pretende contribuir modestamente al esfuerzo colectivo que supone abordar los problemas que apuntamos en este editorial y deiar una "línea abiert" a las sugerencias, comentarios y consejos que queráis hacernos.

Grupo de Enfermedades Infecciosas

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