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Informes de la SVMFIC
Infección parenquimatosa en el varón
Aurelio Duque Valencia
Grupo enfermedades infecciosas
Sociedad Valenciana de MFYC
Orquiepididimitis aguda
Epidemiología
Es un proceso agudo
que cursa con inflamación del epidídimo y/o testículo, que habitualmente
tiene un agente causal bacteriano, aunque también puede ser abacteriano,
traumático o químico.
Su frecuencia se distribuye en todas las edades, con dos picos máximos en el adulto joven y en los mayores de 50 años; en la infancia suele asociarse con las alteraciones congénitas morfológicas o funcionales del tracto urinario.
Microbiología
Los patógenos implicados
difieren según los grupos de edad:
Debe entenderse que nos referimos a patógenos prevalentes, no exclusi- vos; también existen orquitis de origen vírico, brucelósico o por fármacos.
Diagnóstico
A. Clínico.
El dolor escrotal se incrementa de forma progresiva con una irradiación
inguinal; la mitad de los casos se acompañan de clínica irritativa miccional
y/o uretritis.
En la exploración destaca un aumento de tamaño y consistencia del teste junto a eritema escrotal y fiebre o febrícula. Signo de Prehn (+), es decir, la elevación escrotal disminuye los síntomas álgicos.
B. Laboratorio. El sedimento urinario presenta piuria o bacteriuria en un 60% de los casos. El urinocultivo puede ser útil si una vez instaurado tratamiento antibiótico de forma empírica, éste no resultara eficaz. La tinción gram puede ser útil para identificar en el exudado uretral algunos gérmenes específicos (N. gonorrheae).
Manejo
La negatividad de
alguna de estas exploraciones obliga a recurrir en algunos casos a realizar
una ecografía escrotal que muestra un epididimo aumentado de tamaño con
zonas de heteroecogenicidad y vascularización aumentada o normal.
El diagnóstico diferencial se ha de realizar dentro del escroto
agudo con la torsión testicular (niños y primera adolescencia, con cuadro
álgico y de vómitos pero sin fiebre, piuria ni disuria) y con la torsión
de apéndices (adolescentes con cuadro álgico, teste normal y sin fiebre,
vómitos ni disuria).
Si persistiese la duda de un correcto diagnóstico diferencial tras los
oportunos estudios diagnósticos, cabe señalar que la actitud más conservadora
para asegurar la viabilidad testicular futura es la exploración quirúrgica
del conteni- do del escroto.
Tratamiento
Prostatitis
Epidemiología
La prostatitis representa
la infección urinaria más frecuente en el varón entre la segunda y cuarta
década. Se estima que el 5% de los varones jóvenes padecen alguna forma
de prostatitis y que este porcentaje aumenta con la edad.
Bajo este término se agrupan una serie de entidades de etiopatogenia diversa, en ocasiones de diagnóstico dificil y en las que fracasa el tratamiento médico con relativa frecuencia; por ello, para establecer un tratamiento correcto es muy importante alcanzar un diagnóstico preciso de cada una de las entidades, cuya clasificación se establece en la tabla 1. diferenciándose en:

Prostatitis aguda no complicada
Epidemiología
Se trata de una entidad
de afectación exclusiva al sexo masculino, en la que al menos el 70% de
los casos se hallan antes de los 50 años, con un máximo entre los 30-40
años. Este proceso representa al 5'8% de los varones que acuden a una
consulta de urología.
Existe un claro paralelismo inverso entre la prostatitis aguda no complicada y el adenoma de próstata; la frecuencia de la primera declina justo cuando sufre un aumento de la incidencia el segundo.
Las prostatitis agudas complicadas son de estudio y tratamiento hospitalario por la presencia de alteraciones subyacentes de la vía urinaria y/o manipulaciones instrumentales diagnósticas o terapéuticas.
Microbiología
Los bacilos gramnegativos
son los patógenos exclusivos, de los cuales E. coli supone al menos el
95% de los casos, aislándose P. mirabilis y Klebsiella en cerca del 4%
y otros gramnegativos en menos del 1%.
Existe una marcada controversia acerca de la responsabilidad etiológica de Chlamidia, MycopIasma y Trichomonas en procesos de prostatitis aguda; el hallazgo de grampositivos se considera como agentes contaminantes sin valor etiológico.

Diagnóstico
Manejo y tratamiento
El tratamiento no
ofrece dificultades ya que los antimicrobianos tienen una buena difusión
cuando la próstata está inflamada (tabla 2).
El tratamiento antibiótico se debe administrar inicialmente por vía parenteral y si existe sospecha de bacteriemia se derivará para tratamiento hospitalario.
Como las enterobacterias son los gérmenes más habituales, elegiremos antibiótico activo frente a ellas (en la tabla 3 se presentan las sensibilidades de E. coli y Proteus mirabilis en 1997 según datos del Sº Microbiología Hospital Vall d'Hebrón).
Dados los niveles de resistencia en nuestro medio, empíricamente no se pueden utilizar ampiciiina cotrimoxazol ni las cefalosporinas de lquote generación. Como tratamiento inicial se utilizarán amoxicilina-clavulánico, cefalosporinas de 2ª-3ª generación, quinolonas o bien aminoglucósidos que hoy en día pueden administrarse en una dosis única diaria.
Es recomendable el uso de la técnica de la dosis de ataque para asegurar la máxima distribución del antibiótico en el menor tiempo posible (tabla 4). A partir de las 48 - 72 horas, el tratamiento se continúa por vía oral de acuerdo con el resultado del antibiograma, dando preferencia al cotrimoxazol o a las quinolonas ya que a medida que la infección aguda remite, la difusión del antibiótico empeora.

Se recomienda prolongar el tratamiento durante 3-4 semanas para evitar
la evolución hacia una prostatitis crónica. Es aconsejable realizar urocultivo
de control al mes.
Si se sospecha complicación hacia absceso prostático (fiebre y dolor persistentes) y en el tacto rectal no se aprecia zona fluctuante, al diagnóstico se confirmará mediante ecografía o TAC. Las opciones terapéuticas incluyen el drenaie desde uretra, periné o recto.
En la fase aguda, pueden ser necesarias medidas generales (hidratación y reposo) y farmacológicas complementarias (antipiréticos, analgésicos, laxantes, etc.)
Prostatitis bacteriana crónica
Epidemiologia
Se trata de una entidad
que afecta a varones con episodios de bacteriuria recurrente y en los
cuales no se detecta una anomalía subyacente del tracto urinario.
En un estudio realizado en 1990 sobre 68 casos (F. Dalet y G. Del Rio de la Fundación Puigvert) se halló un rango de 17-72 años y la distribución por intervalos de edad siguió una curva gausiana en la que el 16% estaba entre 17-29 años, el 59% entre 30-50 años, el 16% entre 51-60 años, y sólo eI 9% entre 61-72 años, con una media global de edad de 43'3 años. El perfil de enfermo se sitúa en el varón de edad madura (35-55 años) sin historia de infecciones urinarias complicadas conocidas y a menudo con problemas psicológicos secundarios.
Microbiología
Los gérmenes involucrados
son fundamentalmente E. coli y otros uropatógenos; Klebsiella spp.,
Proteus
spp., Existen controversias sobre el pa.pel de Ureaplasma y Chlamydia
trachomatis como agentes etiológicos de esta entidad.
Diagnóstico
En el test de Stamey se apreciará un número de colonias en el líquido prostático y/o orina tras masaie prostático de 10 veces superior al número de colonias presente en el cultivo de orina premasaje o bien mediante cultivo de semen cuyo número de colonias deberá ser 10 veces superior a la primera muestra de orina (premasaje).
Manejo y tratamiento
La difusión del antibiótico
depende de la liposolubilidad (betalactámicos y aminoglucósidos son poco
liposolubIes) de la unión a proteínas plasmáticas y de1 pK (constante
de ionización) del fármaco.
La elección del antibiótico se realizará según el resultado del antibiograma.
Las quinolonas constituyen el fármaco de elección, aunque su eficacia
terapéutica no suele ser superior al 60-70% . Se administrará ciprofloxacino
500 mg/ 12 h u ofloxacino 200 mg/12 h durante 6-8 semanas. Los Tratamientos
más prolongados con quinolonas no han logrado una eficacia superior.
Si hay recidiva, se aconseja administrar una segunda pauta de quinolona durante un tiempo más prolongado (3 meses); si la infección recidiva se optará por una pauta supresiva prolongada (6-12 meses), cuyo objetivo es evitar el paso de bacterias a la orina (un comprimido de cotrimoxazol, 200 mg de ofloxacino o 100 mg de nitrofurantoína diarios).
En los casos excepcionales (litiasis prostática e infección recidivante que no se controla con profilaxis, junto a episodios de sepsis y/o pielonefritis, o bien patolngia que justifique la resección --adenoma o carcinoma prostático - ) recurriremos a la cirugía.
Una vez completado el tratamiento se deben realizar urocultivos de control a las 1-2 semanas, al mes y cada 3 meses durante 1 año, para descartar la presencia de recidivas.
Prostatitis crónica abacteriana
Entidad que afecta
a jóvenes y sexualmente activos con una clínica indistinguible de la prostatitis
crónica bacteriana. En el líquido prostático se detecta leucocituria,
pero siendo los cultivos convencionales negativos.
Aunque no está clara la naturaleza infecciosa, en algunos casos se han implicado como agentes etiológicos: Chlamydias trachomatis, Ureaplasma urealyticum y Mycoplasmas.
En esta situación no parece adecuada su denominación y cuando se aislan los agentes anteriores debieran incluírse en las prostatitis crónicas bacterianas.
Algunos de estos enfermos responden al tratamiento con macrólidos (azitromicina y eritromicina), tetraciclina, doxiciclina o quinolonas administrados durante 2-4 semanas.
Prostatodinia
Entidad que incluye
un grupo de pacientes heterogéneo con sintomas urinarios y molestias perineales
inespecificas en los que no se detecta ni piúria ni bacteriúria en el
liquido prostático.
Muchos de estos pacientes sufren alteraciones de la personalidad; en otros casos, al realizar el estudio urodinámico se ha encontrado una distunción en el cuello vesical.
Algunos de estos pacientes responden a los alfabloqueantes, otros a relajantes musculares (diacepan, baclofeni y otros a medidas de soporte psicológico o ansiolíticos.

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