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Monografía. Gestión de Atención Primaria
Formas de dirección por objetivos y contratos-programa
R. Meneu, E. Bernal, F. Pradas, S. Peiró, M. Ridao
Fundación Instituto de Investigación en Servicios de Salud
Introducción
Hoy en día no es imaginable una empresa de envergadura en la que de un modo u otro no se lleve a cabo una gestión digna de tal nombre. Resulta imprescindible realizar tareas de dirección distintas de la mera "administración", cuya obsolescencia está unánimemente declarada.
El dispositivo sanitario de la Generalitat Valenciana es la primera empresa de la Comunidad Autónoma en cuanto a número de trabajadores. Una empresa de estas características presenta algunas particularidades en lo relativo a sus niveles de gestión, ya que se trata de lo que Mintzberg 11985) definió como una "burocracia profesional": una organización en la que la especificidad de las tareas de sus trabajadores concede a éstos un enorme poder de control sobre su actuación. Esta es una de las razones que han llevado en los últimos años a definir tres niveles de gestión pública (Ortún 1996):
Macrogestión: Se refiere a la intervención de la Administración para corregir los fallos del mercado en sanidad a través de su financiación, establecimiento de priorida des y/o la gestión de los servicios sanitarios de titularidad pública. Corresponde, principalmente a la actuación de los Ministerios y Consejerias de Salud.
Mesogestión: Es el nivel con el que normalmente se identifican las tareas directivas, de "coordinación y motivación de las personas para conseguir los objetivos de la organización". Se encarna en las Gerencias de Área, las Direcciones de Instituciones Sanitarias, etc.
Microgestión: Debido a que los médicos en su actividad diaria asignan el 70% de los recursos, el grueso de la gestión sanitaria se realiza efectivamente a este nivel: consultas médicas, coordinación de EAPs, jefaturas de servicios hospitalarios, etc.. Los "microgestores" ordenan y coordinan el trabajo de otros profesionales y servicios, como por ejemplo, el trabajo de enfermería, la realiza ción de exploraciones y pruebas diagnósti cas,...
En entornos donde la capacidad de decisión de los profesionales es tan elevada, las formas de Dirección Por Objet¡vos (DPO) resultan especialmente adecuadas al establecerse éstos de modo bidireccional, de abajo a arriba y de arriba a abajo. Este trabajo presenta en su primera parte una caracterización de la DPO, mostrando en la segunda el análisis de alguna de las experiencias de DPO en sanidad llevadas a cabo en nuestro pais.
Dirección por objetivos (D.P.O.)
Entre las diferentes formas de gestión, la modalidad más conocida es la Dirección por objetivos o DPO. Durante casi medio siglo este modelo de sencilla conceptualización ha sido ampliamente utilizado en todos los ámbitos organizativos.
Aunque la transparencia de su construcción haría creer que de modo más o menos formalizado, ha formado parte desde siempre del acervo común de la administración, su - invención" no se llevo a cabo hasta 1954 por el conocido gurú del management P. Drucker, apoyándose fundamentalmente en la cibernética o ciencia del control de sistemas.
La DPO es una técnica que hace posible una medición precisa de la contribución ofrecida por los dist¡ntos elementos de la organización para la consecución de los objetivos de ésta, y por tanto la cuantificación de lo que cada unidad e individuo ofrece para el logro de los objetivos de la institución.
La aportación de Drucker consistió en entender que una medición precisa sólo es posible cuando se determinan cuidadosamente los objetivos globales y los parciales y se formulan de modo explícito y claro.
Por tanto, en su expresión más simplificada, la DPO consiste en la identificación clara de los objetivos a conseguir y la med¡ción de los resultados concretos para su comparación con los objetivos prefijados.
Dada la utilidad de la DPO para el control eficaz del rendimiento, originalmente sólo se apreció su interés para la valoración y desarrollo de directivos, si bien su alcance va más allá, siendo como mínimo una eficaz técnica de planificación y control.
Características de la D.P.O.
Entendido que la determinación del sistema de objetivos es el elemento central de la DPO, conviene señalar inicialmente una serie de criterios o guías para orientar el establecimiento de objetivos.
Así, los objetivos estratégicos y de políticas generales se fijan por el nivel político de las Administraciones, estableciéndose por la unidad coordinadora el marco organizativo y presupuestario (macrogestión:Ministerio, Conselleria). Con esas restricciones como marco, los directivos sanitarios (mesogestión: direcciones de Área) y los profesionales (microgestión: coordinadores, médicos de los EAP) fijan conjuntamente los objetivos anuales o a medio plazo, con lo que el proceso puede completarse.
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Guías para orientar el establecimiento de objetivos
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En esta década, tanto en muchas de las CC.AA. con transferencias como en el Insalud Cestión Directa (1.-G.D.) ha existido un determinante movimiento hacia la búsqueda de modelos e instrumentos de gestión que, además de conseguir los niveles de salud y asistencia sanitaria adecuados a nuestro entorno, permitan le mejora de los niveles de eficiencia. Seguidamente analizaremos las grandes líneas de esta experiencia.
La experiencia en sanidad: de las D.P.O. a los contratos de gestión
El esfuerzo en la introducción de mecanismos que promuevan una gestión eficiente en los sistemas sanitarios es uno de los rasgos más claramente apreciables durante los últimos tiempos. Las distintas actuaciones realizadas se orientan a superar la falta de disciplina financiera, con insuficiencia crónica del presupuesto, al desarrollo de nuevos sistemas de control y a la descentralización de responsabilida des. De ahí que se haya iniciado el desplazamiento hacia modelos de gestión que permitan equilibrar los recursos utilizados con los resultados obtenidos, permitiendo vincular la financiación con la actividad, tanto respecto a su volumen como a su casuística.
Recordando la sentencia anatómica según la cual "la ontogenia es una recapitulación sobre la filogenia", la experiencia española en cuanto a contratos públicos en sanidad reproduce, en un reducido plazo de tiempo, las líneas maestras del desarrollo seguido en las ultimas décadas en el resto del mundo. De este modo, el inicio del cambio puede datarse en el momento de la adopción de los primeros esquemas de DPO, que posteriormente irán derivando hacia formas de "contratos" más elaboradas, acordes con las tendencias del pujante "neocontractualismo".
Los adopción de los primeros "contratos-programa" fue emprendida por el Insalud a partir del R.D. 858/1992, que estableció dicha formula como instrumento vinculado a la planificación y regulación que permita medir la eficacia en la prestación de servicios y el control de los recursos utilizados.
Uno de los principales atractivos de los contratos-programa estriba en que facilitan la planificación sanitaria porque permiten diseñar la actividad de los Centros de acuerdo con objetivos previamente definidos siguiendo los Planes de Salud.
Las dudas más serias se plantean respecto a la capacidad de los incentivos que incorporan para promover las mejoras pretendidas.
Los
contratos-programa iniciados por Insalud-CD como experiencia piloto para
formalizar las relaciones entre el financiador/comprador público
y sus centros asistenciales -también públicos-, pese a su
progresivo perfeccionamiento constituyen una ficción legal que
encubre una forma de DPO. La calificación de ficción legal
se justifica porque ni se puede rescindir el contrato, ni se puede reclamar
arbitral o judicialmente su cumplimiento (Martin 1996), características
ambas consustanciales a los contratos. Con todo, pese a no ser en puridad
"contratos", si no formas de DPO, han supuesto un ensayo a gran escala
de mejora de la ef¡ciencia, así como una oportunidad para
el entrenamiento en habilidades de negociación y cierto aprendizaje
organizativo de autonomía de gestión. (Conzález López-Valcárcel
1995)
Los
primeros contratos-programa fueron suscritos con los hospitales, diseñándose
con posterioridad los propios de la AP, don de pretenden cubrir tres flancos:
definir la cartera de servicios (conjunto de prestaciones de cada centro),
fijar sus objetivos de actividad en cantidad y calidad y determinar una
financiación cuya cuantía, por primera vez, se liga a la
actividad.
Como en otras ocasiones, los primeros contratos-programa en AP eran excesivamente miméticos de los suscritos con los hospitales. Como veremos más adelante, su refinamiento posterior los ha ido aproximando más a lo que seria un "contrato de salud".
El horizonte de los contratos de gestión. No por la Comunidad Valenciana
La renuncia a art¡cular una definición de la producc¡ón
de los EAPs que supuso el abandono de los incipientes desarrollos de una
"cartera de serv¡cios", alejó a la sanidad valenciana de
la línea emprendida por el resto de Serv¡c¡os de Salud.
Por ello, se puede establecer una neta dist¡nción entre el
conjunto del Sistema San¡tario Español (SSE), sometido a
diferentes ensayos en el sentido indicado, y la Comunidad Valenciana,
convertida inconscientemente en el "grupo control" de aquéllos.
Aunque las experiencias de DPO y con tratos de gestión adoptan
formas distintas en Cataluña, Andalucía, el País
Vasco o el INSALUD, se analiza la evolución de éste último,
por tratarse del ejemplo más amplio y evaluado externamente.
Con la experiencia acumulada de los primeros años de experimentación
contractual, y con la aprobación del plan estratégico cuatrienal
a finales de 1997, INSALUD C.D emprende un salto cualitativo desde los
contratos-programa basta unos nuevos contratos de
gestión que han de articular las relaciones entre los compradores
-las direcciones provinciales ID.PI- y los centros proveedores de servicios.
Por
lo que respecto a la Atención Primaria, los rasgos de mayor interés
de estas nuevas formas de gestión serian:
Queda por tratar el aspecto más novedoso, ya que el plan establece que los excedentes que generen los EAP reviertan en el propio centro, haciendo un especial hincapié en los incentivos al personal mediante cambios en las estructuras retributivas.Estos aspectos de política de incentivación y retribuciones se tratan monográficamente en la publicación sobre "Sistemas de incentivos"-
Problemas y limitaciones
Las diferentes formas de contratación entre el financiador y los centros asistencia les, pese a suponer un avance importante en la racionalización del dispositivo sanitario, no están exentas de problemas. Entre las debilidades de las experiencias de con tratos-programa llevadas a cabo destaca, en primer lugar la ya comentada sospecha sobre la capacidad de los incentivos aplicados para estimular el cambio pretendido.
Además de esta limitación señalaremos, para los contratos-programa, ya que los contratos de gestión aun no han podido ser evaluados, tres contradicciones que pueden amenazar el funcionamiento de estos instrumentos de gestión:
En palabra de Beatriz González López Valcarcel, quien más ha estudiado la evolución y funcionamiento de esto contratos, tanto en territorio Insalud como en sus formas autonómicas, "la limitación más grave de los contratos-programa que tampoco resuelven las nuevas categorías de "gestión por contrato", y por tanto su mayor reto, es conseguir un enlace efectivo entre planificación y gestión, lo que requiere una mayor integración entre niveles asistenciales. Si la alternativa de traspasar el poder de compra a Atención Primaria con una financiación per capita corregida por necesidad y riesgo y con el encargo de conseguir la mejor atención sanitaria posible para la población asignada con los recursos disponibles estó todavía lejos de ser factible en la mayor parte de las zonas de Espaha, establecer nexos entre los contratos con AP y con hospitales, y promover la protocolización integrada de procesos clínicos es hoy una necesidad prioritaria en nuestro país." (González López-Valcárcel 1998).
Referencias bibliográficas
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